Día Nacional de las personas con discapacidad en Costa Rica.

Fecha Publicación: 29/05/2017

Reflexionando en torno a la celebración del Día Nacional de las personas con discapacidad en Costa Rica.

Al promulgarse la Ley sobre Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad en Costa Rica (Ley 7600), el 29 de mayo de 1996, quienes formaban parte de los diferentes equipos de trabajo y grupos de reflexión, aspiraban indudablemente, a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y, principalmente, respetuosa de los derechos de todas las personas, en esa ocasión, particularmente, de las personas con discapacidad.

Hoy, 21 años después de aquella fecha y, en el marco de la “celebración” del “Día Nacional de las Personas con Discapacidad” en nuestro país, debemos reflexionar acerca de:   ¿qué es lo que se “celebra” en Costa Rica el 29 de mayo?, ¿qué nivel de cumplimiento se ha dado a lo estipulado en la Ley 7600?, ¿es la nuestra una sociedad accesible en todos los espacios de participación ciudadana?, ¿cuáles son los logros que debemos celebrar a 21 años de haber establecido un compromiso moral, social y político que se plasmó en una ley y su reglamento; y que implicaba no sólo un cambio en la estructura física del país para eliminar las barreras arquitectónicas que dificultaban el libre tránsito de las personas con discapacidad, o el impulso al desarrollo científico y tecnológico que contribuyera a mejorar la accesibilidad a los diferentes espacios de participación ciudadana, o la equiparación de oportunidades en ámbitos tales como el educativo, laboral y recreativo, entre otros?

Los esfuerzos realizados entonces contra la discriminación de las personas con discapacidad, promovían la concepción de una visión de mundo muy distinta a la que se manejaba en aquel momento.  La pregunta obligada entonces, era: ¿qué es la discapacidad? y, ¿quién es una persona con discapacidad? 

Los profesionales en Psicología, comprometidos con el estudio de las diferencias individuales, buscaban información científica que contribuyera a responder esas preguntas y encontraron cosas muy interesantes, es cierto, pero las mejores respuestas y los aprendizajes más importantes, se obtuvieron cuando se dejó de ver el bastón y se conoció a la persona que lo llevaba, cuando se dejó de prestar atención a la silla de ruedas y se prestó atención al usuario de ésta, cuando se aprendieron nuevas formas de comunicación, que mostraron un mundo muy reducido antes de aprender el Sistema Braille y la Lengua de Señas Costarricense (LESCO), pero ante todo, cuando se tomó conciencia de que todas las personas son personas con discapacidad en tanto se mantengan actitudes que contribuyan a perpetuar los prejuicios y a promover la discriminación. 

Si bien es cierto las actitudes se han aprendido e incorporado a lo largo del tiempo, en un contexto histórico, social y cultural que ha tendido a in visibilizar a la persona y a magnificar la deficiencia, hoy día no es posible justificar comportamientos basados en prejuicios que atenten contra la igualdad de oportunidades para todas las personas.

Celebrar este “Día Nacional de las Personas con Discapacidad”, implicaría contar con una sociedad que, 21 años después de la aprobación de la Ley 7600 y en la cotidianidad de la vida, hace efectivo el respeto a las diferencias individuales; centra su atención en la resolución conjunta de las necesidades de la población con discapacidad, reconociendo sus capacidades y potencialidades; una sociedad en la cual, los profesionales en Psicología, por ejemplo, ofrecen servicios accesibles; aquella en la que la referencia a las personas con discapacidad se realiza por su nombre y no por etiquetas peyorativas que aún ahora contribuyen a perpetuar los estereotipos y la discriminación; una sociedad en la que “discapacidad” se escribe con “C” mayúscula; accesible en lo que respecta al espacio físico, político y programático; al transporte, a la información y la comunicación, pero ante todo, una sociedad accesible a nivel actitudinal, en la cual sea posible soñar y hacer realidad los sueños, sin tener que recurrir a una ley, sino por la convicción que existe en su ciudadanía hacia el respeto a los derechos de todas las personas.

En este orden de cosas, la celebración está restringida, pero en el orden de la reflexión crítica que como profesionales estamos llamados a realizar, podemos  aportar propuestas de solución que contribuyan, efectivamente, al mejoramiento de la calidad de vida de nuestra sociedad, desde el mismo espacio personal, profesional y social en que nos encontramos.  Comencemos ahora.

Mensaje por Mastér Graciela Meza Sierra.

Expresidenta del CPPCR / Coordinadora de la Comisión (PEVHA)