Fecha Publicación: 20/06/2019

El 4 de diciembre del año 2000, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decide que, a partir del año 2001, el 20 de junio será el Día Mundial de los Refugiados. Esta misma fecha, fue declarada como Día Nacional de la Persona Refugiada por el Gobierno de Costa Rica mediante el Decreto Ejecutivo 39053-MP-MGP, emitido por la Presidencia de la República y el Ministerio de Gobernación y Policía.
La Convención de 1951 sobre el Estatuto del Refugiado y la Ley Nacional de Migración, definen a una persona refugiada como aquella quien, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, género, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad, ya que ahí no ha encontrado la protección requerida.
Durante muchos años, Costa Rica ha recibido a personas solicitantes de refugio de diferentes nacionalidades. Sin embargo, desde el mes de abril de 2018 se dio un aumento significativo en las solicitudes de refugio de personas provenientes de Nicaragua. Según datos de la Dirección General de Migración y Extranjería, en el año 2017, el país recibió un total de 6.337 solicitudes; y el 2018 cerró con 27.994.
Debido a esta situación, resulta relevante considerar el 20 de junio como un espacio de reflexión: ¿Qué acciones podemos tomar como gremio para favorecer el acceso a la salud mental por parte de estas personas?, ¿Qué actitudes e iniciativas podemos tomar como vecinos y vecinas de estas familias para favorecer su integración?
El reto para el gremio de la Psicología no se vincula exclusivamente con la cantidad de personas, sino con la complejidad de las situaciones que vivieron estas personas antes de ingresar al país, tales como: torturas, secuestros, muerte violenta de seres queridos y la pérdida de sus derechos más esenciales, entre otras.
En los años 2018 y 2019, gran cantidad de organizaciones de la sociedad civil, fundaciones e, incluso, profesionales independientes, han trabajado arduamente brindando espacios de atención a las personas que los solicitan. En este contexto, el Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica creó la Comisión de Movilidad Humana y ha facilitado un espacio de trabajo a esas organizaciones y personas, las cuales se han reunido de manera regular para identificar buenas prácticas, compartir experiencias y fortalecer las redes de trabajo.
Es así como, desde este colegio profesional; y desde la Comisión de Movilidad Humana, hacemos un llamado a las personas colegiadas para apoyar y plantear iniciativas que contribuyan al desarrollo de redes de apoyo, espacios seguros y acceso a la salud mental a los miles de familias que llegan a nuestro país para resguardar sus vidas, de manera que, a pesar de todas las pérdidas que han vivido y los sufrimientos que han experimentado, encuentren en Costa Rica un espacio solidario y adecuado para su desarrollo integral.