Fecha Publicación: 30/11/2024
Estimados/as colegas,
El 30 de noviembre se conmemora el Día Internacional de Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), una fecha para reflexionar y actuar frente a una problemática que afecta a millones de personas en el mundo. Desde la Comisión de Desórdenes de la Conducta Alimentaria, deseamos sensibilizar a nuestra comunidad profesional acerca de la importancia de la prevención, la atención basada en evidencia y el apoyo integral a pacientes, familiares y cuidadores/as que enfrentan esta realidad.
Los TCA son condiciones graves que afectan no solo la salud física y mental de quienes los padecen, sino también la vida de sus familias y entornos. La intervención oportuna y las buenas prácticas por parte de los/as profesionales de la psicología pueden marcar una diferencia significativa en el curso de estos trastornos, y en muchos casos pueden ser la línea que separa la vida de la muerte. Este comunicado busca reforzar el compromiso ético y profesional de abordar estas situaciones desde la evidencia científica y con una mirada empática e inclusiva.
Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 2022), los TCA, como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, tienen tasas de mortalidad más altas que otros trastornos mentales. A pesar de ello, muchas personas no reciben atención adecuada debido al estigma, la falta de conocimiento y los recursos limitados. La detección temprana y el tratamiento interdisciplinario son fundamentales para mejorar los pronósticos.
La prevención no solo implica educar sobre alimentación saludable y aceptación corporal, sino también erradicar prácticas que perpetúan mitos y estigmas sobre el peso y la imagen corporal.
1. Realizar una evaluación integral y basada en evidencia
Utilice herramientas validadas para identificar síntomas de TCA y evalúe factores biopsicosociales, incluyendo antecedentes familiares, eventos estresantes, reforzadores sociales y hábitos alimenticios; incluyendo, factores que mantienen el TCA: sobrevaloración de la forma y el peso, reglas rígidas sobre la alimentación, restricción calórica, chequeo y/o evitación corporal, comparaciones corporales, conductas de purga o compensación, sensaciones físicas, entre otros.
2. Fomentar una atención interdisciplinaria
Los TCA requieren un abordaje conjunto entre psicólogos/as, psiquiatras, nutricionistas y médicos/as. Refiera a especialistas cuando sea necesario para garantizar una atención integral.
3. Evitar prácticas que perpetúen el estigma o la culpa
Evite comentarios sobre el peso, la apariencia o la moralidad asociada con la comida. Promueva un lenguaje neutral y respetuoso hacia todas las corporalidades.
4. Proporcionar psicoeducación a pacientes y familiares
Brinde información clara sobre la naturaleza de los TCA, rompa mitos comunes y explique la importancia del apoyo emocional en el proceso de recuperación. Incluya temas como los disparadores físicos, emocionales y contextuales que refuerzan las conductas alimentarias desadaptativas. Sensibilice a los familiares respecto a cómo sus palabras y actitudes influyen en la percepción corporal de la persona con TCA.
5. Enseñar a los pacientes y familiares a manejar las recaídas
Proporcione información sobre las recaídas, enseñe a identificar las señales tempranas de las mismas y fortalezca las habilidades que ayudan a prevenirlas. Implemente estrategias que permitan contrarrestar las conductas problemáticas.
6. Capacitarse constantemente en este ámbito
Los avances en la investigación sobre TCA son continuos. Manténgase actualizado/a en intervenciones basadas en evidencia, como la Terapia Cognitivo-Conductual y la Terapia de Aceptación y Compromiso, Terapia dialéctica conductual, Tratamiento Basado en la Familia, entre otras.
7. Supervisar o referir casos cuando corresponda
Si tiene dudas sobre el diagnóstico, el manejo del caso o la mejor estrategía terapéutica, busque supervisión clínica con profesionales especializados en el manejo de estos casos. Si el caso excede sus competencias, es fundamental reconocer los límites propios y referir el paciente a un profesional especializado en el tema.
Reconocemos la valentía de quienes enfrentan un trastorno de la conducta alimentaria y el apoyo invaluable de sus familias y cuidadores/as. Su compromiso y perseverancia son esenciales en el proceso de recuperación.
Unamos esfuerzos para atender esta problemática con sensibilidad, ética y profesionalismo.
Comisión de Desórdenes Alimentarios
Colegio de Profesionales en Psicología de Costa RicaReferencias