Fecha Publicación: 03/12/2025
Este día, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas en 1992, nos invita a reflexionar sobre la inclusión, la equidad y el respeto a los derechos humanos. En este contexto, la salud mental adquiere un papel protagónico. Todas las personas requieren bienestar emocional, pero en quienes enfrentan discapacidad este aspecto se vuelve aún más crítico. Las barreras físicas y sociales, la discriminación, los prejuicios, la falta de oportunidades laborales y educativas, así como la dependencia para actividades cotidianas, son factores que incrementan el riesgo en salud mental. Por ello, garantizar el acceso a una atención integral que promueva autonomía y calidad de vida no es solo un deber legal, sino un compromiso ético desde nuestro ámbito y competencias como profesionales en Psicología.
Costa Rica ha dado pasos significativos con la Ley Nacional de Salud Mental (Ley 10412) y la Política Nacional de Salud Mental 2024–2034, que establecen un enfoque comunitario, participativo y no discriminatorio. Estas normativas reconocen la salud mental como la capacidad para afrontar la vida con resiliencia, tolerancia y autonomía, asegurando que ninguna persona sea excluida por su condición física, cognitiva o socioeconómica.
Visibilizar esta fecha implica también acompañar a las familias que asumen el cuidado diario, orientándolas en el manejo de la sobrecarga emocional y brindando herramientas para fomentar la independencia de sus seres queridos. La inclusión no se logra únicamente con leyes; requiere acciones concretas, empatía y corresponsabilidad social.
Hoy reafirmamos el principio “Nada sobre nosotros sin nosotros”, la voz de las personas con discapacidad debe guiar cada decisión. Construyamos juntos entornos accesibles, derribemos estereotipos y promovamos una salud mental plena para todas las personas, solo así podremos hablar de una sociedad verdaderamente justa e inclusiva.