“Salud Mental en entornos educativos: una necesidad urgente e impostergable” – Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica
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COLEGIO DE PROFESIONALES EN PSICOLOGÍA DE COSTA RICA

“Salud Mental en entornos educativos: una necesidad urgente e impostergable”

Fecha Publicación: 11/03/2026

Recientemente, Costa Rica se ha visto conmovida por hechos que han impactado profundamente a nuestras comunidades educativas y a las familias del país. Situaciones como las recientemente reportadas entre personas estudiantes nos recuerdan una realidad que no podemos seguir ignorando: la salud mental de las poblaciones estudiantiles requiere atención urgente, sistemática y preventiva.

Ante estos hechos, surge una pregunta que resuena en nuestros mentes y corazones: ¿cuántas más de estas situaciones necesitaremos enfrentar para actuar de manera decidida y proactiva?

Costa Rica cuenta hoy con políticas públicas que reconocen esta necesidad apremiante; ejemplo de ello es la Ley Nº10681, “Declaratoria de Interés Público e Inclusión de un Plan de Salud Mental en el Sistema Educativo Costarricense”, que establece la promoción de la enseñanza en salud mental y su incorporación gradual en los programas educativos del país; siendo su propósito fortalecer el bienestar social, emocional y psicológico de las personas estudiantes y cuerpo educativo, de cada centro.

Asimismo, la ley plantea que este enfoque debe implementarse en todos los niveles del sistema educativo, desde preescolar hasta educación diversificada, tanto en centros públicos como privados, reconociendo que la salud mental forma parte integral del desarrollo y el bienestar de las personas que interactúan en los centros educativos.

Las leyes existen, las evidencias también, y las realidades que viven muchas personas estudiantes nos lo recuerdan cada día. La atención en salud mental no puede limitarse a reaccionar ante las crisis; requiere programas estructurados, formación docente, protocolos claros y acceso oportuno a acompañamiento profesional, así como una cultura educativa que reconozca las emociones, el bienestar y la convivencia como parte esencial del proceso formativo.

Los centros educativos son espacios de desarrollo humano, donde el estudiantado no solo aprende contenidos académicos, sino también a relacionarse con el mundo, con otras personas y consigo mismos. Por ello, hoy hacemos un llamado respetuoso pero firme a reflexionar como país: la salud mental en las comunidades educativas no puede seguir siendo un tema pendiente.

Contamos con una ley que reconoce su importancia, y con conocimiento profesional que puede orientar soluciones. Lo que necesitamos ahora es la voluntad de los órganos gubernamentales para implementar acciones preventivas reales y sostenidas. Porque cada incidente que ocurre nos recuerda que detrás de las estadísticas hay historias, familias y futuros que merecen ser protegidos.

La prevención en salud mental no debe esperar a la próxima crisis. Es hora de actuar, por el bienestar de nuestra niñez y juventud y el futuro de nuestro país.


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