Fecha Publicación: 04/06/2019

En el año 1982, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), declaró el 4 de junio como el día para reafirmar el compromiso de los países miembros contra el flagelo de la agresión contra niñas, niños y adolescentes, quienes forman parte de las personas más vulnerables de la sociedad. Costa Rica, como país miembro de la ONU, se ha comprometido a resguardar el bienestar de estas personas, compromiso que incluye, entre otras, la protección contra el maltrato físico y contra toda forma de violencia que se ejerza en su contra. No obstante lo anterior, la realidad del país en esta materia, ofrece un panorama muy diferente y preocupante.
Al respecto, los hechos ocurridos en las últimas semanas en el país, constituyen nuevas evidencias de que, en algunos casos, el hogar no es un sitio seguro para las niñas, niños y adolescentes, quienes están sufriendo maltrato por parte de quienes deberían protegerles. Por otra parte, el reporte que han brindado algunos medios de comunicación sobre el promedio diario de llamadas que ingresan por las líneas de atención de denuncias de violencia hacia niños y niñas (157 en promedio); las dificultades señaladas por el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) como limitaciones para enfrentar adecuadamente esta problemática; el planteamiento de nuevas propuestas de ley que parecen atentar contra el derecho a la nacionalidad; y otras formas de irrespeto a los Derechos Humanos que asisten a estas poblaciones, dejan ver la necesidad urgente de emprender acciones que contribuyan a la erradicación de toda forma de violencia contra ellas.
En relación a lo anterior, el Artículo 4 del Código de la Niñez y la Adolescencia, establece que: “Será obligación general del Estado adoptar las medidas administrativas, legislativas, presupuestarias y de cualquier índole, para garantizar la plena efectividad de los derechos fundamentales de las personas menores de edad”. Entre esos derechos fundamentales, se encuentra el vivir en un ambiente libre de violencia.
El Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica (CPPCR), manifiesta su profunda preocupación por la situación que el país enfrenta en materia de agresión hacia las niñas, niños y adolescentes; por la falta de recursos de apoyo para padres, madres y personas cuidadoras, así como por la debilidad que se percibe en el ámbito institucional y estatal, en lo que respecta a la definición e implementación de políticas públicas que permitan fortalecer el Sistema Nacional de Protección. Como profesionales de la Salud Mental y en apego a las normas éticas y deontológicas del ejercicio profesional, invita a reflexionar sobre las implicaciones del maltrato físico y emocional en la niñez; y a emprender acciones que contribuyan a combatir y erradicar la violencia que se ejerce contra niños, niñas y adolescentes, e insta a la sociedad en general, a crear espacios seguros para el pleno desarrollo de la niñez y la adolescencia, sólo posible por nuestro compromiso personal y político.