Fecha Publicación: 02/05/2018

Se dice que 1 de cada 3 menores en el mundo sufre Bullying (acoso en centros de estudio) y que para el 2025 al menos 850 mil se quitarán la vida por este flagelo, siendo una cifra mayor a la estimada de decesos por conflictos bélicos según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el país se registra más del 60% de estudiantes que han sufrido esta violencia en su centro de estudio en cualquiera de sus formas incluyendo Cyberbullying (cuando el bullying pasa a las redes, por email, mensajes de texto, imágenes digitales, etc), 21 casos de suicidio en menores se le han atribuido al Bullying según datos del 2014 brindados por el Ministerio de Salud. Para 2013 la UNICEF daba cuenta de América latina como la región del mundo con más casos de Bullying; hoy día, nuestro país ostenta el lamentable 2° lugar con la peor calificación en el tema según reporte de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en la evaluación más reciente.
Todo lo anterior, dio pie a que la UNESCO declarara en 2013, el 2 de mayo día internacional o mundial contra el Bullying y desde entonces más de 3000 ONG´S en 40 países alrededor del mundo se han ido sumando para concienciar sobre la importancia de prevenir respecto de los riesgos en la salud que dicha violencia genera. La iniciativa exhorta a que quienes se sumen lo hagan en jornadas de 24 horas, realizando múltiples esfuerzos que evidencien que el Bullying no es cosa de niños, ni moda ni un conflicto o acto puntual y lo más importante que cobra vidas si NO se combate.
El Bullying significa humillar, agredir, maltratar, burlarse, aislar, lastimar físicamente a un estudiante por parte de otro al que se suman muchos más, con intención de hacerlo. Es una violencia psicológica que se gesta en el seno de los centros de estudio cuya dinámica consiste en un proceso de victimización continuado y repetido, nunca puntual, por lo tanto, no estamos frente a un conflicto y aunque se ejerce de muchas formas incluyendo acciones físicas y en muchos espacios dentro del centro educativo e incluso fuera, también ha invadido el entorno virtual (cyberbullying) lo que permite que el hostigamiento se sostenga pues no tiene horario, esto incrementa las consecuencias de quien lo padece, hay registro de que perdura hasta por 40 años, de acuerdo a investigaciones científicas con víctimas en el mundo.
Siendo los centros de estudio el lugar donde se gesta es competencia de las autoridades y la comunidad educativa prevenirlo, atenderlo y mitigarlo. Son los directores, docentes, profesionales en orientación y psicología (cuando los hay) así como personal administrativo, del comedor, seguridad y biblioteca quienes están llamados a activar los protocolos de actuación (internos si los tienen o del MEP, en caso de no contar con uno propio); al mismo tiempo, los padres de familia, cuidadores y miembros de la comunidad cercana al centro de estudio son agentes protectores y por ende también están llamados a evitar y denunciar cuando reconocen y conocen de la existencia de un posible caso.
Los profesionales en psicología tenemos la obligación de estar entrenados, capacitados y bien formados en la atención de este tema por las repercusiones psicológicas que deja en las victimas: jóvenes que no tienen un perfil que justifique porqué son atacados, pero a los que cada agresión les va erosionando el psiquismo y la autoestima, desarrollando crisis de ansiedad, ataques de pánico, síndrome de estrés postraumático y con ello llegar al suicidio. Así mismo, al trabajar con los victimarios debemos entender que estos escogen a otro por lo que éste les representa y eso implica asumir frustración, celos, envidia… más no olvidemos que también son afectados, sufren y tienen miedo, si se detectan y tratan a tiempo es posible un cambio. Sin embargo, es sabido que el 60% delinque antes de los 24 años.
La prevención es competencia de todos e implica educar, concienciar y hacer evidente que el Bullying existe, que es violencia psicológica, que afecta no solo a quien es atacado sino a todos los que ven e incluso a quien agrede. Que se sostiene por el pacto de silencio, lo que precisamente debemos romper para empezar a actuar, sin olvidar que en cada caso su atención requiere el mayor respeto y resguardo a la integridad de todos los involucrados.
El Colegio Profesional de Psicólogos de Costa Rica reitera su compromiso en coadyuvar para erradicar este mal de nuestros centro educativos, la conformación de equipos interdisciplinarios en cada centro educativo es fundamental para que sean lugares seguros y que garanticen el buen desarrollo de nuestros hijos e hijas.
Junta Directiva del Colegio Profesional de Psicólogos de Costa Rica.