La prevención de la conducta suicida es una labor en la cual los psicólogos y las psicólogas ocupamos un papel preponderante. – Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica
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COLEGIO DE PROFESIONALES EN PSICOLOGÍA DE COSTA RICA

La prevención de la conducta suicida es una labor en la cual los psicólogos y las psicólogas ocupamos un papel preponderante.

Fecha Publicación: 05/08/2020

La prevención de la conducta suicida es una labor en la cual los psicólogos y las psicólogas ocupamos un papel preponderante. Independientemente del área de trabajo, nuestro compromiso debe ser siempre el de facilitar espacios que promuevan la salud mental y el bienestar integral de las personas. Lograr este cometido, es posible solamente mediante el ejercicio de valores y prácticas como la empatía, la discreción, el respeto, la prudencia, la solidaridad y el autodominio, entre otros, tal y como lo estipula el artículo 5 de nuestro Código de Ética y Deontológico.

Como profesionales de la salud mental, también estamos llamados a comprender que un suicidio consumado marca el inicio de un complejo proceso de duelo para muchas personas. Las personas “sobrevivientes de suicidio” se constituyen en un reconocido grupo de riesgo para una futura conducta suicida, por lo cual nuestros esfuerzos en materia de prevención, deben incluirlos. No podemos permitirnos conductas como la difusión de videos y fotografías de suicidios, situación que se presentó recientemente en chats de personas profesionales en Psicología.

Estas prácticas lesionan la memoria y violan la intimidad de la persona fallecida; constituyéndose además en una revictimización directa de quienes le sobreviven. Adicionalmente, la difusión de este tipo de imágenes, puede promover la conducta suicida en personas vulnerables, en lugar de mitigarla. Al respecto, el Artículo 8 de nuestro Código de Ética y Deontológico, es claro en manifestar que las personas colegiadas no se involucrarán en conductas en las cuales exista degradación humana o potencial daño a la salud integral de personas, independientemente de si interactuamos directamente con ellos o no. Esta directriz incluye también nuestro ámbito privado, más allá de nuestro ejercicio profesional.

Más que un recordatorio del Código Ético que rige nuestro quehacer, hacemos un llamado a guardar el respeto básico que todo ser humano merece. Seamos consecuentes con nuestros conocimientos, y convirtámonos en agentes de cambio dentro de los ámbitos en los cuales incursionamos tanto a nivel profesional, como personal. Constituyámonos en los eslabones en los cuales se rompe la cadena de insensibilidad social que gira en torno al fenómeno del suicidio.